¿Puedo perdonar una infidelidad?

Por admin3 min de lectura

Cuando somos víctimas de una traición tan grave como es una infidelidad entramos en una espiral de sentimientos entre los que se encuentran la ira, la tristeza, el rencor e,  incluso,  la culpa. Una vez dentro de este círculo es difícil decidir qué queremos hacer a partir de ahora con la relación, si merece la pena luchar por ella o por el contrario, es mejor emprender caminos por separado.

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Esta decisión se basa en la actitud que tanto el traidor como la persona afectada tomen en el futuro. Evidentemente, en el momento en que se descubre el engaño la confianza en el otro se pierde totalmente, pues con la infidelidad se ha roto algo irremplazable, dando paso a la desconfianza y la inseguridad.

A la hora de dar este paso y optar por la separación o la reconciliación es crucial hacer un repaso a lo sucedido; eso sí, sin necesidad de entrar en detalles desagradables o que puedan herir vuestros sentimientos. El objetivo de entablar una conversación sobre lo acontecido es identificar la causa del problema, qué fue lo que impulsó al traidor a cometer este acto tan desconsiderado.

Muchas veces el descuido de la relación por parte de uno o del otro es el motivo principal de una infidelidad. Si algo no funciona en la pareja, es probable que uno de los dos miembros busque aquello que les falta en otra persona. Pero no debemos pensar en este sentimiento como una justificación, pues lo honesto cuando se sufre un problema de este tipo es hablarlo con tu pareja y no buscar terceras personas para consolarse en determinados aspectos.

A pesar de ello, y si se desea salvar la vida en común, será necesario un esfuerzo por parte de los dos. El infiel deberá cumplir su compromiso de reparar el daño causado, incluyendo importantes cambios en sus hábitos, así como detalles y cuidados especiales hacia la persona engañada, para que ésta pueda comenzar a sentirse valorada de nuevo.

Pero en el caso de que el infiel no muestre arrepentimiento ni voluntad de cambiar, no valdrá la pena ni siquiera intentarlo; alguien así volverá a cometer el mismo error una y otra vez. Por otra parte, si es la persona engañada quien no se ve capaz de superar la situación, lo mejor será olvidar la relación, pues sólo será posible recuperar la confianza si se perdona de corazón. Y esto es algo que resulta muy complicado, por lo que será necesario mucho tiempo y dedicación para sanar las heridas.

Por tanto, sólo existe una persona capaz de decidir si puede o no perdonar una infidelidad, y esa es la persona engañada. Sólo ella conoce sus propios sentimientos, límites y fortaleza, por lo que no debe dejarse influenciar por nada más que su propio corazón.

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Equipo editorial de Cosas de Mujer.