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Cómo crear tu propia sesión de hidroterapia en casa

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El uso del agua para mejorar la salud, ya sea en estado sólido, líquido o gaseoso, constituye una de las técnicas más sencillas y tradicionales de terapia efectiva y natural. Asociada normalmente a carísimos tratamientos que sólo se pueden disfrutar en los balnearios, lo cierto es que podemos beneficiarnos de sus propiedades en nuestra propia casa. Te contamos cómo.

hidroterapia

Si dispones de una bañera grande, puedes elegir entre un baño relajante o estimulante, dependiendo de la temperatura del agua. Un baño de agua caliente (entre 37º y 38º) actúa como un calmante, tanto para los músculos como para la mente, además de ayudar al cuerpo a eliminar toxinas y estimular el sistema inmunológico. 20 minutos serán suficientes para sentirnos relajados, especialmente si nos ayudamos de plantas (salvia, albahaca, tomillo, tila, etc.) y aceites calmantes (lavanda, sándalo, naranjo, menta, romero…).

Los baños de agua fría, por el contrario, son estimulantes, reducen la inflamación y tonifica los músculos y la piel. Además, activa la circulación sanguínea y las defensas del organismo, fortaleciendo la resistencia de éste ante posibles enfermedades como la gripe o los resfriados, e incluso ayudando a reducir la fiebre.

Un baño de vapor logra abrir todos los poros de la piel facilitando la limpieza profunda de éstos, además de ayudar a mantener limpias las vías respiratorias. Este tipo de tratamientos es muy utilizado en casos de congestión, asma o sinusitis, entre otras afecciones respiratorias, especialmente beneficioso si se añaden unas gotitas de aceite de eucalipto o lavanda, por ejemplo. El jacuzzi, aunque menos efectivo en este sentido, es un poderoso relajante que actúa también aliviando los dolores de cabeza, la fatiga crónica y los problemas digestivos.

Al igual que los baños de agua caliente, las duchas relajan la mente y el cuerpo y fortalecen el sistema inmunológico. Aplicar por el contrario chorros de agua fría a presión durante uno o dos minutos sobre determinadas partes del cuerpo, provoca una sensación de piernas más ligeras y tonificadas debido a la activación de la circulación, consiguiendo así prevenir la aparición de varices, celulitis y flacidez.

Para obtener los beneficios que nos aportan ambos tipos de ducha, optar por la llamada “ducha escocesa” es la mejor elección, la cual consiste en alternar agua de temperatura caliente y fría, activando la circulación sanguínea a la vez que tonificamos la piel y sentimos que aumenta nuestra energía.

Fuente Imagen por Echo Valley Ranch

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Categorías: Belleza


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