Aceptar que algo termina. Aceptar que no funciona. Aceptar que quizás no has sido honesta. Estos son sentimientos por los que muchas de vosotras habréis pasado más de una vez. Y es que llegó el momento de plantarle cara y decir, se terminó.

Algunas mujeres, creen que existe una persona para cada individuo y que si esa relación sale mál, pocas probabilidades tienes después de ser feliz.
Otras en cambio, creen que las personas tenemos posibilidades con un número importante de individuos, y que si la relación no funciona, será porque tuvo que ser así y porque aparecerá más tarde otra persona que te hará mas feliz.
Ambas posibilidades o creencias, se resumen en eso, creencias. ¿De que sirve creer que tenemos nuestra media naranaja esperándonos?
O ¿Acaso nos hace más felices saber que las relaciones se terminan y eso significa que comenazará una nueva etapa más próspera?
De todas formas, en los sentimientos lo más complicado siempre es ser honesto con uno mismo y aceptar que la relación está terminada.

Lo realmente difícil no es darse cuenta de que estás siendo egoista hacia la otra persona y que esa relación no funciona, lo complicado es poner palabras a ese sentimiento.
Aceptarlo y tomar la decisión de decirle a la otra persona, que esto no funciona y que será lo mejor, (porque aunque suene a tópico es cierto), para ambos.
En ese momento decisivo, intentas ser clara y directa, pero dentro de tí hay una lío de sentimientos, que harán que todo aún se haga más trágico y triste.
Pero si lo haces, si finalmente tomas la decisión, le pones valor y lo dices, después te sentirás más segura, más orgullosa de haberlo hecho y haberlo hecho bien.
Y es que no puedes evitar pasar la etapa de dolor máximo, al saber que la historia terminó. Porque es triste, muy triste.