Lucila Godoy (Gabriela Mistral) nació en Vicuña, Chile, en 1889. Su padre fue maestro de la escuela rural, en el retirado paraje en que vivían, hasta que tres años después de nacida Gabriela, decidió abandonar a su esposa; la infancia de la pequeña fue difícil y modesta, pero se destacó siempre por su facilidad con las letras y su rapidez mental.

La prensa local publicó por primera vez sus versos cuando tenía solo 15 años, y empezaba a formarse como maestra de escuela; en 1906, conoció a un empleado del ferrocarril, llamado
Romelio Ureta, de quién se enamoró, pero que por alguna extraña circunstancia se suicidó al poco tiempo. El dolor de tan importante pérdida, le ayudó a producir sus primeros versos significativos.
En 1910 se recibió como maestra, y cuatro años más tarde ganó un concurso de poesía que le dio popularidad; sus “sonetos de la muerte” fueron publicados en Nueva York. Siendo ya toda una personalidad en su país, se transformó en vocera y representante de Chile, en el Instituto de cooperación intelectual, en el consulado de Nápoles y Lisboa.
Su obra es de corte modernista, donde resalta la influencia de Frederic Mistral, de quién tomó su seudónimo; Gabriela no utiliza frases retóricas ni expresiones demasiado elaboradas, aunque si gusta de imágenes violentas y símbolos recurrentes. Se vale de referencias religiosas y diversos elementos cristianos.
Viajó por el mundo y en 1945 recibió el premio Nobel de literatura; en 1953 fue cónsul también en
Nueva York y representante por
Chile en la
Cumbre de las Naciones Unidas; tres años más tarde, el gobierno le asigna una pensión especial, y el 10 de enero del año siguiente, muere de una dolencia que la aquejaba hace algún tiempo, en un hospital de
Nueva York.
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